
Embrujo de huellas árabes,
de sueños que no se acaban;
olor a jazmín y azahar
cuando paseo por tus calles,
Patios Córdobeses
que engalanan su hermosura
vistiéndose de primavera
en su Mayo cordobés
Cómo será amar en el sur,
cómo será despertar enredada
entre esos sueños,
del embrujo de tu leyenda
Cómo tiritan las estrellas
que desde allá en lo alto
te miran celosas
de esa luna que junto a tí
en su rió se refleja
Y su Mezquita... de belleza singular
y coqueta de saberse
que como ella no hay dos igual.
Junto a ese Patio de los Naranjos
que de aroma a azahar
impregna sus callejuelas
de belleza sin igual
Córdoba sultana y mora
de callejuelas empedradas
retorcidas y estrechas...
paseando por ellas
retrocedes en el tiempo
y acaricias la mezquita
con el mismo amor y celo
de aquel moro califa
Y esa callejuela tan chiquita
tan ancha como un pañuelo
cuando de su fuentecita
ésa del amor...yo bebo...
Y esa calle de las flores
engalanada de lindos colores
que cuelgan de sus balcones
Aquí han vivido
a lo largo de los años
árabes y judíos,
romanos y mescolanzas
que se dejaron en ella
la huella de sus andanzas
Te amo en tu primavera eterna,
en tus largas noches de verano
en los días de lluvia ...
desde este rincóncito entrañable
que es la Córdoba mía
Ese aroma a tierra mojada
que tantos recuerdos me evocan
cuando recorriendo tus calles
he paseado por la Judería
calles estrechas de encanto
y a cada paso una fuente
una reja, un marco...
donde pintar en un lienzo
la belleza de tus años
Cuantas veces he atravesado
tu legendario Puente Romano
y he observando tu hermosura...
desde ese puente de San Rafael
que como en un espejo
tu belleza queda refleja en él
Y el río te piropea...
diciéndote cosas bonitas
cuando te miras en el agua
viéndote tan rebonita
Los jardines del Alcázar
llenos de embrujo y encanto
con sus bellas fuentes
que parecen sacadas de un cuadro
allí la primavera permanece todo el año
Y esa Medina Azahara
testigo de un bello amor
al pié de la sierra mía
el palacio que un rey moro
a su amada regaló
Tus mujeres son
como las describió el poeta
morenas, gitanas y moras
de ojos rasgados verde oliva
con su mezcla de judía
llenas de embrujo y belleza
¡Ay mi Córdoba sultana y mora...
con majestad soberana!
esta es la Córdoba mía
la que llora y ríe
cuando suena una guitarra.

