iluminada por la luna
que junto a una estrella
resplandece en el inmenso mar.
Una brisa me envuelve
en suave vaivenes...
llegando hasta mi las olas del mar
ese agua que me llama y grita...
y entre espuma de agua dibuja mi nombre
La arena que me detiene en su calidez
reprime mi deseo inmenso de volar
hacia ese horizonte
que se me antoja lejano
aunque al mirarlo
lo retengo entre mis manos
Con un vuelo sin destino preciso
un viaje sin retorno
un viaje que habría significado tanto...
un viaje que en sí
no significa...nada
un vuelo que quedará en el olvido
Estaré ahí...cuando suba la marea, aciaga y rotunda
cuando la brisa se transforme en huracán,
arrojando mil gotas de lluvia sobre mi piel
Y me sumergiré en mi llanto,
con espuma y sal en mis labios,
con el recuerdo dulce de los tuyos
y mi corazón en el arrecife desgarrado;
y paseé sin importar el tiempo
y paseé sin tenerte a mi lado.
Y paseé a lo largo de la orilla
Mientras en la arena se hundían mis pies descalzos;
mientras mi vestido bailaba con el viento,
empapada como mi alma,
de mar, sal, lágrimas… y de dolor amargo.
Me deslizo entre sus olas lentamente
dejandome llevar en suaves ondulaciones
sembrando entre las algas mi destino
¡quisiera divagar eternamente...
sumida en este útero salino!

que junto a una estrella
resplandece en el inmenso mar.
Una brisa me envuelve
en suave vaivenes...
llegando hasta mi las olas del mar
ese agua que me llama y grita...
y entre espuma de agua dibuja mi nombre
La arena que me detiene en su calidez
reprime mi deseo inmenso de volar
hacia ese horizonte
que se me antoja lejano
aunque al mirarlo
lo retengo entre mis manos
Con un vuelo sin destino preciso
un viaje sin retorno
un viaje que habría significado tanto...
un viaje que en sí
no significa...nada
un vuelo que quedará en el olvido
Estaré ahí...cuando suba la marea, aciaga y rotunda
cuando la brisa se transforme en huracán,
arrojando mil gotas de lluvia sobre mi piel
Y me sumergiré en mi llanto,
con espuma y sal en mis labios,
con el recuerdo dulce de los tuyos
y mi corazón en el arrecife desgarrado;
y paseé sin importar el tiempo
y paseé sin tenerte a mi lado.
Y paseé a lo largo de la orilla
Mientras en la arena se hundían mis pies descalzos;
mientras mi vestido bailaba con el viento,
empapada como mi alma,
de mar, sal, lágrimas… y de dolor amargo.
Me deslizo entre sus olas lentamente
dejandome llevar en suaves ondulaciones
sembrando entre las algas mi destino
¡quisiera divagar eternamente...
sumida en este útero salino!







Ufff! soberbios recuerdos de noches de amor y pasión junto a un océano plácido y hechizante. Un poema espléndido, para recordar y ser recordado...Un abrazo!
ResponderSuprimirAnna, lo he leido varias veces.
ResponderSuprimirMe ha parecido maravilloso.
Ese mar, que nos envuelve.
Besos.